EDUCAR EN VALORES ES ENSEÑAR A CONVIVIR

Autora: María Mancera Hernández

             Con mucha frecuencia, tanto en medios de comunicación e información general, como en revistas y libros especializados en educación, se habla de “falta de valores”, de “crisis de valores”, de “educación en valores” y de otros términos similares. También es muy frecuente que estos mismos o parecidos términos aparezcan en las relaciones entre padres y educadores o simplemente en las conversaciones formales o informales entre personas que intercambian opiniones. Es decir, el tema de “los valores” es una preocupación no solo en  los ámbitos estrictamente educativos, sino en todos los ámbitos sociales. Es, en resumen , una preocupación general de la sociedad. De esta preocupación surgen un montón de interrogantes: ¿Qué son los valores?, ¿Qué es la educación en valores?, ¿En qué valores hay que educar?, ¿Cómo se hace una educación en valores? … A estos y a otros interrogantes similares pretende responder este artículo.

           Un valor es una preferencia: se elige entre otras opciones. Un valor es una opción justificada y razonada: se estudia, se analiza, se compara con “el ideal”. Un valor está relacionado con el medio social en el que se vive: no se consideran los mismos valores en distintos contextos sociales, se ofrecen distintos “modelos” en los distintos ámbitos sociales. Un valor está relacionado con la propia existencia de la persona: define qué clase de persona es, cómo piensa, cómo siente, cómo actúa. Un valor afecta a la manera de pensar: modela las ideas. Un valor afecta a la manera de sentir: configura los sentimientos. Un valor afecta a la manera de actuar: condiciona la conducta.

           Para una educación en valores, como la que en este artículo se plantea, los valores que interesan son los nacidos o derivados del humanismo más profundo y los procedimientos y métodos para lograr esa educación han de ser respetuosos con la autonomía personal y comprometidos con el diálogo y con la búsqueda de la justicia y de la solidaridad. En resumen, se pretende configurar unas personas cada vez más “humanas” y una sociedad cada vez más “humanizada”. Estos valores en los que pretendemos educar y con los que pretendemos educar, se pueden agrupar en cuatro categorías:

 -          Primera.- Valores irrenunciables, que son los derivados del respeto a la integridad de las personas: integridad física (todo lo que vaya en contra de los malos tratos y de la violencia); integridad ideológica (respeto a las diferentes opciones ideológicas, religiosas, políticas, …); libertad de expresión y de ejercicio de esas diferentes opciones …  Son, en general, los valores derivados de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.