EL TEATRO EN LA ESCUELA

Autora: Ana Belén Rodríguez Lozano

  “El arte del actor es igual a la capacidad que tienen los niños para jugar, fantasear, improvisar, inventar fábulas, otras historias.”

           Cada año, comienza un nuevo curso educativo y con él da comienzo el desarrollo del Taller de Teatro. Numerosos alumnos esperan impacientes la llegada de este taller, corren apresurados por los pasillos, se enfadan con el compañero por colocarse delante para llegar antes al aula… y todo ello… ¿por qué?. Pues es tan fácil de definir como que llega el momento de convertirse en piratas, princesas, imitar animales, bailar, gozar con un títere en un teatro de marionetas… Pero lo más importante es que ha llegado la hora de divertirse, de dar rienda suelta a la imaginación, divulgar los sentimientos y emociones, desarrollar la creatividad… y, sobre todo, sonreír, sonreír tan ampliamente como los músculos de nuestro rostro nos permitan.

           Todo ello es motivo más que suficiente para que todos los profesionales o no de la educación dediquemos un tiempo en nuestras prácticas en el aula para dar cabida a este medio de expresión, tan de buen agrado para estos pequeños actores, tanto por su función jovial como por su contribución como complemento perfecto en su formación.

          La finalidad del teatro en la escuela no consiste en montar grandes espectáculos teatrales, sino hacer que nuestros alumnos expresen todo lo que llevan dentro de ellos, sean capaces de introducirse en mundos fantásticos, llenos de ficción, ensueño… todo ello siempre enmarcado por un clima de respeto, aceptación y admiración. Supone, además, la configuración de un trabajo en equipo, donde todos sus componentes desempeñan las mismas funciones, todos son piezas insustituibles en la formación de tan complejo puzzle, todos necesitan aunar sus esfuerzos para la consecución del correcto desarrollo de la función.