LA LENGUA COMO EJE PARA EL DESARROLLO DE LAS COMPETENCIAS BÁSICAS EN ALUMNOS CON NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES

Autora: Francisca Isabel Fernández Rico

          La principal novedad de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de Mayo de Educación (en adelante LOE) es que se han seleccionado ocho competencias básicas que, incorporadas al currículo, permiten poner el acento en aquellos aprendizajes que se consideran imprescindibles, desde un planteamiento integrador y orientado a la aplicación de los saberes adquiridos.

          Las Competencias Básicas son aquellas competencias que debe haber desarrollado un joven al finalizar la enseñanza obligatoria para poder lograr su realización personal, ejercer la ciudadanía activa, incorporarse a la vida adulta de manera satisfactoria y ser capaz de desarrollar un aprendizaje permanente a lo largo de la vida.

          Estas competencias, que hemos considerado como los cimientos sobre los que se construye el edificio de los aprendizajes y el lugar de convergencia de todas las áreas y materias del currículo, las deberán adquirir todos los alumnos, incluidos aquellos que presentan necesidades educativas especiales.

          Manuel Montanero en su ponencia “Competencias Básicas: alternativas al copia y pega” ya propone el desarrollo de las mismas para la completa integración de los jóvenes en la sociedad. Montanero sitúa su enfoque en el marco europeo del informe PISA y propone la lectura, las matemáticas y la resolución de problemas como la base para el desarrollo de las CC.BB.; las cuales, a su vez, se erigen como el asiento para la consecución del resto de habilidades; es decir, la comunicativa, la cultural y la artística, la de aprender a aprender, la de iniciativa personal, o, por ejemplo, la social y ciudadana, la de interacción con el mundo físico, la matemática y, por último, la digital.

          Este autor pone el acento en la combinación de las CC.BB. para interactuar de forma autónoma; en lo individual, de forma asertiva, y en lo social; en todos los contextos, y, para ello, los instrumentos de los que nos valdremos serán tanto el uso de la lengua como de la literatura. Así, adaptamos aquello que queremos expresar a la sociedad empleando las nuevas tecnologías de información y de la comunicación en unos casos y en otros la lengua oral, incrementando con ello la mejora en el empleo de las TIC.

           De modo que en el aprendizaje a lo largo de la vida será necesario el uso y adquisición de todas las CC.BB.

          La utilización del lenguaje como instrumento comporta poner en marcha estrategias y acciones imprescindibles para la adquisición y desenvolvimiento en el conjunto de las competencias básicas.

          Cuando interactuamos de forma competente a través del lenguaje, contribuimos al desarrollo no sólo de la competencia lingüística sino a la consecución de otras competencias básicas. De este modo, el desarrollo de la competencia en comunicación lingüística se consigue mediante el uso de la lengua en situaciones concretas de comunicación tanto real como virtual. Para ello será imprescindible representar todas las situaciones posibles de comunicación que el alumnado se enfrenta diariamente dentro y fuera del aula.

           El lenguaje es un instrumento para la construcción del conocimiento y un juego simbólico sobre el que es necesario reflexionar. El uso de la lengua supone un medio específico para alcanzar la competencia lingüística y comunicativa, base para la adquisición del resto de CC.BB.

           Gracias al uso de la lengua integramos el conocimiento matemático en otros tipos de conocimientos. Con esta competencia, resolvemos problemas relacionados con la vida diaria y el mundo laboral.

           Por otra parte, con el uso del lenguaje regulamos nuestro comportamiento y pensamiento, de modo que mejoramos la adquisición de la competencia de autonomía e iniciativa personal y la de aprender a aprender.

           Al ser el lenguaje un instrumento de comunicación interactuamos con el mundo físico, tanto en sus aspectos físicos como en los motivados por la acción humana, y con la unión de ambas mejoraremos nuestras condiciones de vida.

           De este modo, con el uso de la lengua nos comunicamos con otras personas, tomando con ello conciencia de que formamos parte de la sociedad, con lo que mejoramos la competencia social y ciudadana, aportando nuestra opinión y colaborando para afrontar situaciones de conflicto que mejoren la sociedad de un modo solidario y constructivo.

           Con el uso de la lengua se desarrolla la competencia lingüística, ya que se trabajan las cuatro destrezas básicas: escuchar, comprender, hablar y conversar, además de leer y escribir, y también supone la base para mejorar la lectura y con ello la competencia cultural y artística. De modo que, gracias a la lectura de diversos tipos de textos se comprenden, aprecian, disfrutan y valoran diferentes entornos y códigos mejorando la capacidad estética y creadora.

           Por otra parte, desde el área de lengua se trabaja la expresión oral y escrita, donde se exige la aplicación de las normas de nuestro código. Por medio de los códigos orales y escritos expresamos pensamientos, emociones e intenciones que se plasman por escrito gracias a las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, ya que estamos obligados al desarrollo de la competencia digital y del tratamiento digitalizado de la información.

           En definitiva, las competencias básicas están formadas por componentes de conocimientos, habilidades y actitudes que actúan de forma integradora en la resolución de problemas. Así, las estrategias metodológicas que mejor contribuyen a la enseñanza de competencias son las que parten de enfoques comunicativos y significativos y estarán orientadas en torno a la compresión global y concreta de una lectura, y a la evaluación y valoración de la misma.

          En todo el proceso será básico el fomento de un clima escolar basado en el trabajo en grupo, la colaboración y la cooperación.

          En cuanto a la evaluación de las competencias básicas es un proceso complejo en el que se tiene en cuenta si el alumnado es capaz de resolver una situación de conflicto en un contexto distinto a aquel en el que lo adquirió por primera vez.

           En el caso del alumnado que presente necesidades educativas especiales (entendiéndolo como aquellos alumnos que requieren por un periodo de su escolarización o a lo largo de toda ella determinados apoyos y atenciones educativas específicas derivados de discapacidad o trastornos graves de conducta, según LOE, Art.73), al igual que otro alumno escolarizado en un centro ordinario, es de carácter obligatorio integrarlo en el desarrollo de las CC.BB., las cuales, a través del uso de la lengua, son adquiridas con mayor facilidad gracias a la colaboración e implicación de los diferentes profesionales.Creemos, por tanto, que la Escuela, además de instruir en conocimientos, debe educar en valores, porque estos mejoran el clima de convivencia escolar que, a su vez, ayuda a la mejora de los resultados académicos.

           Las competencias no son objetivos que hay que conocer sino habilidades o capacidades que hay que aplicar en todos los ámbitos de la vida para ser buenos profesionales y estar integrados en la sociedad.

            Como conclusión, hay que decir que el uso de la lengua y la literatura es un elemento muy enriquecedor con el que el alumnado con necesidades educativas especiales, como los que no presentan estas, puede encontrarse a lo largo de la vida y que les servirá de gran apoyo para el desarrollo de las diferentes CC.BB.

          Creemos necesaria y de gran importancia la responsabilidad que los diferentes profesionales han de tener para la transmisión a su alumnado de las diferentes CC.BB. Esta ha de ser una tarea de colaboración de todos los que atiendan a un mismo grupo, para que de esta manera demos lugar a una Educación de calidad que fomente la convivencia y el respeto. En definitiva, una Educación que ayude a aprender a conocer, aprender a ser, aprender a aprender, aprender a convivir.


 

BIBLIOGRAFÍA:

  • LEY ORGÁNICA, 2/2006, de 3 de Mayo, de Educación, BOE, número 106 de 4/5/2006, páginas 17158 a 17207. 
  •    Informe Delors (2000). La educación para el siglo XXI.
  •   Ramo García A. Sentido de las competencias básicas.
  •   Atlántida (2009). La práctica de la comunicación lingüística.

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